-Toda mi vida me he atrevido a ir más allá de lo posible.
-¿Hasta lo imposible?
-En realidad, más allá. Hasta el lugar en que lo posible y lo imposible se encuentran y pasan a ser... lo posimposible.
(Barney Stinson, Cómo Conocí a Vuestra Madre)

martes, 8 de mayo de 2012

Killing me softly

Hay gente que, sencillamente, te mata. Y a lo mejor no sabes por qué, pero simplemente lo hace.
Te pueden matar para bien o para mal. Para mal es cuando notas que se te muere algo por dentro: cuando sientes que pierdes o que no puedes luchar contra algo, cuando te rompen el corazón, cuando trabajas para conseguir cosas que nunca llegan, cuando das un último beso o, peor aún, cuando das un beso que nunca supiste que sería el último. Pero también pueden matarte para bien. Pueden matarte de esa manera que aviva algo en tu interior, aunque no siempre sea positivo. Pueden matarte de esa forma en que despierten un odio, una rabia y unas ganas de demostrar que se equivocan que te lanzas sin pensarlo a algo que, posiblemente, te lleve al estrellato. Te matan los sentimientos preciosos que crees que no pueden aumentar o sentirse más hasta que te das cuenta de que día a día los alimentas y siguen expandiéndose por dentro de ti. Te mata querer hacer cosas y estar vivo por dentro, sentir tanto amor que piensas que vas a estallar o las ganas de hacer cosas que te proporcionan una felicidad inmensa, como estar rodeado de quienes consideras tu familia.
A mí hay gente que me mata de todas formas: me han matado críticas y me han matado a besos. Y sigue matándome cada cosa que he (d)escrito, pero sé que puedo con todas: con ese amor incondicional que siento, con esa manía a quienes quieren hundirlo todo, con la pasión y todo lo que aporta cada uno para conseguir lo que quiere y con lo que nos dejamos en el tintero.
Seguid matándome.

domingo, 4 de marzo de 2012

Invisibles para el mundo


La edición en papel del periódico “El Mundo” el pasado miércoles 29 de febrero nos dejó con una reflexión sobre el nivel del atletismo nacional en la actualidad y la selección española que viajará a Estambul para disputar el Campeonato del Mundo de Atletismo en pista cubierta del 9 al 11 de marzo.
Luis Fernando López no parece partidario de la selección de veinte atletas que viajará con la expedición a Turquía. Se basa en la prematura edad de algunos de los deportistas, haciendo especial énfasis en el relevo 4x400. Y si no es la inexperiencia de los jóvenes lo que reprocha es la veteranía de otros y el bajo estado de forma en que llegan a la cita mundial.

Cada vez se corrobora más lo que pienso. La imagen que tiene la gente del atletismo no se acerca en nada a lo que esconde en realidad. Es muy fácil encender la tele durante unos Juegos Olímpicos y ver que la mayoría de atletas españoles no consigue meterse en la final. Es muy fácil pensar “para hacer eso quédate en tu casa” sentado en tu sofá. La gente no ve el esfuerzo y la constancia; sólo ve lo que para ellos es el ridículo de la selección española de atletismo. Pero ¿quién tiene la culpa? ¿Acaso somos unos negados los atletas españoles?
Los niños de hoy en día quieren ser lo que ven en televisión porque es lo que se lleva, lo que levanta pasiones. Es lo que se fomenta y en lo que se invierte. Los niños no quieren ser atletas porque no saben lo que es, y tampoco lo sabe la gente de la calle. Me reitero en desmentir el concepto favorito de los ignorantes: el atletismo no es solo correr.

JJ VICO

Atletismo es, por supuesto, entrenar. Atletismo son valores. Es crecimiento, es fuerza, valor, resistencia, cuerpo y, sobretodo, cabeza. Atletismo es tener cabeza suficiente como para enfrentarte a tu rival más duro, que ni siquiera es el tiempo o la distancia, sino tú mismo. Pero es imposible que alguien a quien le aburre ver “gente corriendo todo el rato” llegue a descifrar la belleza que hay bajo el tartán. La gente ni siquiera está dispuesta a presenciar un evento como el Campeonato de España Absoluto cuando la entrada es completamente gratuita, y luego son precisamente ellos quienes desprecian algo que no han intentado conocer.

No hay atletismo porque no hay inversión, promoción ni fomento. Ningún niño de la calle sabe quiénes son los grandes atletas españoles ni mundiales. ¿Por qué se ha decidido invertir tanto en otros deportes y dejado de lado la base de todo? El saber correr, saltar o lanzar: ¿qué haríamos sin ello? Que no da dinero, eso dicen. Pero ¿se ha intentado?
Nadie nos recibe en el aeropuerto antes de una competición. Nuestra afición es nuestra familia y amigos así como el resto de atletas y entrenadores, que son los únicos capaces de comprender cuánto tiempo e ilusión dedicamos a nuestra pasión. Así es como hemos logrado hacer de este deporte algo que solo nosotros entendemos y sentimos, algo nuestro, aunque es una pena que nadie más pueda o quiera aprender a gozar de él.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Rectificar es de sabios


Si de algo he presumido siempre es de mi capacidad de hacer las cosas sin pensarlas demasiado y de lo orgullosa que estoy de ello. Alguien me dijo no hace mucho que más vale que las palabras que digas sean dulces, porque es probable que te las tengas que tragar. Yo misma he comprobado que a veces, si no lo piensas bien, lo que dices no suena precisamente dulce.
Siempre me enfado con quienes piensan demasiado lo que hacen o dicen. Les acuso de no vivir al cien por cien su día a día y no me canso de instar a que dejen aparcados sus pensamientos de una vez y que se guien por el instinto. Me he demostrado a mí misma que a veces los pensadores tienen razón y que más vale pensar bien lo que dices que no arrepentirse luego.
Me he equivocado. Todos lo hacemos.
Rectificar es de sabios.

lunes, 20 de febrero de 2012

Sonrisas sin lágrimas

Es lunes, y empezar la semana con una sonrisa siempre ayuda. Claro que, empezar el cuatri nuevo así ¡es aún mejor! Cuando vas predispuesto a algo las cosas son mucho más sencillas.
Sin ir más lejos el pasado sábado estuve en la Sala Pepe Rubianes, en el Club Capitol (Barcelona) viendo un espectáculo del gran Dani Mateo (muy bien acompañada, por cierto). Cuando las luces se apagaron y le vi salir al escenario se me dibujó esa sonrisita en la cara y así me quedé, embobada, desde la primera fila; porque sabía que iba a reírme.
Cuando sabes lo que vas a hacer (si es bueno) todo es más ameno y llevadero, más fácil. Y cuando no sabes lo que se te viene encima lo mejor es ir predispuesto con esa sonrisa y afrontar lo que sea que nos espera al doblar esa esquina.
Yo, que soy tan pesimista y fatalista algunas veces, me he dado cuenta de que es bueno levantarse con ganas de todo cada lunes, martes, y aguantar con la rutina hasta el ansiado fin de semana.
Sonreíd a la vida. Al fin y al cabo no saldréis vivos de ella.

lunes, 30 de enero de 2012

La Chispa de la Vida

Si mi última recomendación fue un libro ("Sé lo que estás pensando" de John Verdon) aconsejo ahora el nuevo film de Alex de la Iglesia: "La chispa de la vida".
José Mota encarna a Roberto, un publicista en paro que ideó el eslogan de Coca-Cola, "La chispa de la vida". Casado con Luisa (Salma Hayek), que se empeña en darle color a sus vidas y animarle en la búsqueda de un nuevo puesto de trabajo, y padre de Bárbara (Nerea Camacho) y Lorenzo (Eduardo Casanova), Roberto sólo sueña con lograr un buen trabajo que le permita sacar adelante a su familia y pagar los estudios de sus hijos. Su nueva ambición: reunir el dinero suficiente como para poder celebrar su aniversario con Luisa en el "Hotel Paraíso" de Cartagena, donde pasaron su luna de miel.
Tras un último intento fallida en busca de un empleo Roberto sube a su coche y conduce hasta Cartagena con la intención de hacer reserva en el hotel y sorprender así a su esposa. No obstante la sorpresa se la lleva él al llegar y toparse con un museo en lugar del hotel, bajo el que habían sido descubiertas unas ruinas romanas. Roberto se cuela en pleno acto de inauguración (junto al alcalde, periodistas y demás) y huyendo de un guardia de seguridad sufrirá el peor accidente de su vida.
Es entonces cuando se retratan algunas de las caras más crueles de la sociedad: el alcalde y las fuerzas políticas, que sólo quieren promocionar la inauguración del museo y su tierra aunque sea mediante un accidente; el periodismo más sucio, morboso e inmoral, que busca la exclusiva de una tragedia; y el propio Roberto, que a partir de su desgracia intentará, incluso en ese momento, obtener beneficios para hacer feliz a su familia y asegurarles el futuro.